Un
efecto casi fantasmagórico puede notarse en algunas fotografías
caseras. En ellas las personas y animales aparecen con la pupila
brillante, algo que no se puede notar en condiciones normales.
El efecto puede resultar a veces cómico, pero por lo
general es considerado un defecto.
Lo que ocurre en estos casos es que el flash de la cámara
fotográfica ilumina momentáneamente el fondo
del ojo. Aquí es donde se encuentra la retina, que
es una membrana donde se encuentran las células sensible
a la luz que nos permiten ver. Estas células reaccionan
con la luz y envían la información al cerebro
a través del nervio óptico. En estas fotografías
los ojos aparecen rojos porque la retina está cubierta
por una gran cantidad de vasos sanguíneos.
El efecto aumenta porque en la mayoría de las veces
la pupila está dilatada. Así, cuando se acciona
el flash de la cámara fotográfica hay una mayor
cantidad de luz que incide sobre la retina. De inmediato la
pupila se contrae, pero la fotografía ya estará
tomada.
Por su parte, muchos animales como los perros poseen una membrana
detrás de los lentes naturales de sus ojos. Esta delgada
membrana es llamada tapetum lucidum, es reflectiva y ayuda
a los animales a enviar de regreso dentro del ojo la luz que
han recibido y se ha reflejado en sus retinas. Así
obtienen una mayor cantidad de luz y pueden ver con mayor
facilidad en la oscuridad. El tapetum lucidum es amarillento,
y al reflejar la luz del flash o de otra fuente de luz, como
una linterna, se puede ver su brillo.
Hay varias maneras de reducir o eliminar el efecto de los
ojos rojos en las fotografías. Por ejemplo, se puede
utilizar un flash alejado de la cámara, así
que su luz será recibida en ángulo por el ojo
en vez de una forma recta, con lo que la luz no llega hasta
el fondo del ojo. Algunas cámaras utilizan un sistema
de dos flashes. El destello de uno hace que las pupilas se
contraigan, tras lo cual el segundo flash puede iluminar al
sujeto para poder tomar la fotografía, con una menor
cantidad de luz reflejada en la retina.