Una empresa estaba en situación difícil, las
ventas iban mal, los trabajadores y colaboradores estaban
desanimados, y la situación financiera del negocio
era crítica.
Era preciso hacer algo para revertir el caos. Nadie quería
asumir nada. Por el contrario, el personal apenas reclamaba
que las cosas andaban mal y que no existía perspectiva
de progreso en la empresa.
Ellos
consideraban que alguien debería tomar la iniciativa
de revertir aquél proceso.
Un
día, cuando los funcionarios llegaron a trabajar, encontraron
en la portería un enorme cartel que decía:
"Falleció
ayer la persona que impedía el crecimiento de nuestra
empresa. Ud está invitado a participar del velatorio
en el salón de los deportes."
Al
principio todos se entristecieron ante la muerte de alguien,
pero después de algún tiempo, sintieron curiosidad
por saber quién había estado bloqueando el crecimiento
de la empresa.
La
agitación en el salón de deportes era tan grande
que fue preciso llamar a los guardias de seguridad para organizar
una fila india.
A
medida que las personas iban aproximándose al cajón
la excitación aumentaba.
-
¿Quién era el que había estado estorbando
el progreso? - se pregunta uno.
-
¡Qué suerte que este infeliz se murió!
- aseveraba otro.
Uno
a uno, los funcionarios agitados se aproximaban al cajón,
miraban al difunto y se quedaban pasmados en seco, quedando
en absoluto silencio como si hubiesen sido heridos en lo más
hondo de sus almas.
Pues
bien, ciertamente ud no jamás habría imaginado
lo que había en el fondo del cajón... En el
cajón había...........¡UN ESPEJO!
Sí,
como lo está leyendo: ¡Había un espejo!
Consideraciones:
Sólo
existe una persona capaz de limitar su crecimiento: ¡usted
mismo!
Usted
es la única persona que puede cambiar su vida.
Usted
es la única persona que puede perjudicar su vida.
Usted
es la única persona que puede ayudarse a sí
mismo.
No
intente hallar culpables para sus fallas.
Es
dentro de su corazón donde encontrará la energía
para transformarse en el artista de su creación...
"El resto son disculpas..." No invente disculpas
y cumpla lo que se promete a si mismo, a los demás
y comprométase...
Gentileza Jorge O. Calabrese (Tres Arroyos)